Pocos conocían entonces a Delorean y We are Standard, y menos gente aún, por no decir nadie, había oído hablar de Belako, Grises (sueños), thee brandy hips, John Berkout, Bassmatti, Dotore o The cherry boppers… pero existían, aunque sólo fuera en la sombra minoritaria de frikis como nosotr@s;
Con «Boo hoo» despertaron al personal, apagamos el iPhone para que: ni nos interrumpieran con llamadas inoportunas ni tuviéramos la tentación de cometer el error de perdernos detalles twitteando el momento en vez de vivirlo.
Con «broken plates» temazo que da nombre al vídeo que hace unos días publicaron, la gente empezó a comprender que quedarse quieto no era una opción. Empezamos a encontrar los matices de la influencia british, el punto de similitud con los primeros Delorean, la importancia de tener un crack a los teclados… y la electrophobia siguió fluyendo: llegaron los tiempos para las bombas musicadas, la alusión a uno de los personajes televisivos más importantes del último lustro: Jesse Pickman… y como si la metanfetamina azul de Breaking bad se hubiera convertido en música, vivimos el subidón del primer guiño al pasado, el broken, antes de visitar Benidorm… ciudad ineludible siempre que hay vascos e ingleses cerca;
Para entonces James ya se había venido arriba con su acento de guiri ilicitano y el público secundaba la moción con movimientos corporales más propios de la locura que del baile, o quizá fuera que ambas cosas se mezclaran, o que dar vueltas era la opción más conveniente para distinguir el negro del White crimes, o los sueños que desordenan la noción del tiempo cuando te lo estás pasando bien y te importa tres cojones la hora que sea o que Anthony y Jack sigan siendo los últimos invitados que llegan siempre a las fiestas de los Aardvark Asteroid.
Con el «cactus» de fondo viajamos a los gaztetxes, las fiestas del barrio de Azken portu, la farra sonorámica y otros momentos estelares que dejaban claro eso de que «al fin y al cabo, somos personas en un espacio por pocas horas» así que dejamos de contemplar la posibilidad de cometer el error de no disfrutar el momento y nos aliamos con la positividad de este hipnótico grupo.
Había llegado el momento de dejarnos llevar por el ritmo de libertad de sus canciones, así que miramos más allá de la condición de soviéticos que tanto molesta a las señoras de pelos cardados y a los hombres engominados sin bolígrafo y nos esforzamos en capturar con nuestras cámaras oculares las sonrisas que la música de grises siempre provoca a los estresados de la vida.
Mirando a nuestro alrededor encontramos: en un lado las chicas de Amamusic sonriendo con la satisfacción de haber sabido vender las entradas tamaño din a 4 suficientes para algo más que empatar, el jefe del garito se convencía de que no está mal esto de dar conciertos, la chica que nos vende las camisetas bailaba y la jovencita más guapa del bar sonreía con la amplitud de los tiempos de Sonorama y vino de bodega en los que nos conocimos. Y ya que estamos, un post con el montón de grupos de la provincia de Alicante que existen, que son muchos y muy buenos: http://alicantelivemusic.blogspot.com.es/search/label/Grupos%20de%20Alicante








Gracias por lo de jovencita, jeje.
El directo de las dos bandas sonó genial en la sala. Lo pasamos muy muy bien 😉
María
Me quedé flipada el año pasado con la crónica del aspesuena que hicisteis pero esto lo supera.
sois muy grandes
Laura (Aspe)
Gracias Laura, la verdad es que la del aspesuena fue una de nuestras primeras crónicas como Alicante Live Music y guardamos un grato recuerdo de la gente que estuvo allí, del conciertazo de Perro y de muchas cosas más;
Un saludo
lo único que falto para que la noche fuera perfecta fue que los camareros en vez de emborracharse y ligotear hicieran su trabajo.
ahhhhh no lo habéis dicho pero el sonido del confeti bastantes mejor que el de la stereo.
Gran trabajo el vuestro
Patri
Hubo gente que mientras tanto, en Stereo Alicante, disfrutaba de Crudo Pimento, The Legendary Tigerman y de un grupo revelación como lo es Siberian Wolves, que con el tiempo dará que hablar. Y con muy buen sonido, he de decir. Una lástima no haberme acercado a ver a Grises. Hubiese completado una gran noche.
Eso es lo bueno, que haya variedad y gente que iría a todo lo que se programa; Nosotr@s también nos quedamos con las ganas de ver a Crudo Pimento, hubiéramos ido a la plaza de toros, al refugio a escuchar Jazz… pero bueno, suponemos que en la variedad está el gusto;
Un saludo